¿Qué es el Abuso Sexual Infantil?

Es todo acto de índole sexual que ejerce desde una relación de poder un mayor sobre un menor para su propia gratificación sexual. El abuso puede realizarse con o sin contacto físico, con o sin agresión, puede ser en forma ocasional o repetitiva. Son actos de índole sexual: exhibicionismo, manoseos, tocamiento, exposición o realización de videos o fotografías pornográficas prostitución, hasta el coito y/o violación. La persona abusadora puede ser femenina o masculina, no siempre es un adulto, ya existen agresores sexuales que no han alcanzado la mayoría de edad.

 

 

 

ALGO SOBRE LA VÍCTIMA

Las víctimas pertenecen al sexo femenino mayoritariamente, un 75% de niñas y 25% varones, este último dato va en aumento en estos últimos años, probablemente por ser menos denunciados, desgraciadamente lleva el estigma social de la homosexualidad. Se denuncian más casos de abusos extra-familiares, siendo el 80% los que ocurren en la familia. La edad de las víctimas oscila entre cero y catorce años: de 0 a 5 años 23 %; de 6 a 11 años un 49 % y de 11 a 14 años un 28 %. En general las víctimas callan durante mucho tiempo, siendo objeto de abusos reiterados y progresivos hasta su detección. Los niños en riesgo son aquellos que ofrecen al ofensor un aspecto vulnerable, por su edad, la relación que tienen con el ofensor ya sea de confianza, autoridad, timidez, complacencia, simple oportunismo o son elegidos por el abusador. La situación abusiva reiterada produce una secuencia de comportamientos, que pueden darse en su totalidad o parcialmente.

1) Secreto: Imprescindible para que el abusador pueda mantener a la víctima a su disposición, utilizando la coerción física o emocional. Obligándola a sentirse responsable, cómplice y sometida.

2) Desprotección: Basado en parte en la educación que infundimos a los niños de obedecer a los adultos, docentes, familiares o cuidadores. También en niños que se hallan en situación de abandono, discapacidad, a cargo de adultos irresponsables o por victimizaciones anteriores.

3) Atrapamiento y Acomodación: Silenciado y desprotegido el niño desarrolla mecanismos de defensa como la negación, la disociación, acomodándose a las demandas sexuales, y al dolor de la traición de la persona idealizada, permitiéndole actuar con seudonormalidad, concurriendo a la escuela, cumpliendo con sus tareas y conviviendo en el hogar.

4) Revelación: Se puede dar por varios motivos que deviene de los mismos acontecimientos de abuso y del entorno. La víctima siente esta situación ambivalentemente, sintiendo odio, rabia, culpa, muchas veces su resultado es el arrepentimiento o retracción, volviendo al estado anterior de la situación abusiva. Con la revelación se puede lograr la denuncia legal en defensa del niño.

5) Retracción: Es muy temida por los profesionales a cargo de los niños con sospecha de abuso, de allí que necesitan mucha contención del personal especializado para poder sostener el relato frente a la presión del abusador o sus cómplices. IR ARRIBA

ALGO SOBRE EL OFENSOR

Nada los diferencia del resto de las personas, aparecen integrados a la sociedad, tienen sus familias, un trabajo, hacen deportes, son profesionales, dirigen grupos de personas e incluso desempeñan actividades en las que tienen niños a cargo. Pueden ser introvertidos, con baja autoestima, con rígidas actitudes morales, pobre identidad sexual, aislamiento social, dependientes o dominantes, autoritarios o controladores. Si bien no presentan patologías severas, se observa depresiones, ansiedad, paranoia, uso de alcohol u otras drogas. No hay un perfil único, exclusivo o típico de personalidad, se han observado las siguientes conductas asociadas a la personalidad la 'negación" de la planificación, responsabilidad, culpa y gravedad del abuso, excitación y fantasías sexual con niños, distorsiones cognitivas que sirven para justificar o autorizar el abuso. El abusador no detiene su actividad abusadora por si mismo, la barrera social y legal debe estar presente de allí la importancia de la denuncia.IR ARRIBA

INDICADORES DE ABUSO

El principal indicador es el relato de la víctima, a veces no se realiza por temor o atrapamiento. Aún así, los niños con sus palabras, cuerpo y comportamiento cuentan lo ocurrido. La manifestación de indicadores emocionales y físicos muestran una serie de signos y síntomas que ponen en evidencia las consecuencias traumáticas que produce el abuso sexual ayudando a corroborar una sospecha. Los trastornos deben ser evaluados teniendo en cuenta la edad y el nivel evolutivo de los niños.

INDICADORES EMOCIONALES Y FÍSICOS DE
SOSPECHA DE ABUSO SEXUAL

SEGUN PERIODO EVOLUTIVO

Preescolares

Latentes

Adolescentes

Adultos

Conducta hipersexualizada y/o autoeróticas.

Cambios bruscos del comportamiento, timidez, ira, agresión, hostilidad.

Promiscuidad sexual, prostitución.

Trastornos psiquiátricos graves.

Trastornos del sueño,  (pesadillas, terrores nocturnos).

Cambios en el rendimiento escolar.

Coerción sexual hacia otros jóvenes.

Disfunciones sexuales.

 

Conductas regresivas

 

Problemas con figuras de autoridad.

Abuso de droga o alcohol.

Trastornos de la alimentación.

Enueresis, ecopresis.

Mentiras

Delincuencia

Sindrome de Stress Post Traumático, agudo, crónico o diferido.

Quejas somáticas (cefaleas, lesiones o hematomas, dolor abdominal, genital).

Permanencia prolongada en la escuela.

Fuga del hogar.

Conductas autoagresivas.

Depresión clínica.

Retraimiento social.

Delincuencia

Rechazo a permanecer en su hogar, fuga.

Ideación suicida.

Juegos sexuales constantes con niños, juguetes o su cuerpo.

Coerción sexual hacia otros niños, conductas seductoras manifiestas.

Excesiva inhibición sexual.

Estados  maníacos depresivos o bipolares.

Masturbación compulsiva.

Actitud de sometimiento. Excesiva sumisión frente al adulto

Trastornos disociativos.

Drogadicción

Temores inexplicables ante personas o situaciones  determinadas.

Fobias

Intentos de suicidio.

Cleptomanía

Negación manifiesta de permanecer en determinados  lugares.

Quejas somáticas (cefaleas, lesiones o hematomas, dolor abdominal, genital).

Anorexia y bulimia.

Paidofilia

 

Fenómenos disociativos.

Sobreadaptación , seudomadurez.

Enfermedades de trans. sexual. Embarazo

Personalidades múltiples.

 

Enfermedades de trans. sexual.

 

 

Los indicadores pueden coexistir unos con otros, a veces son observables transitoriamente y otras permanentes. Las variables a tener en cuenta son:

1) Tiempo transcurrido

2) Tipo de parentesco

3) Tipo de conducta abusiva

4) Reacción ante el abuso

5) Sostén familiar

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¿CÓMO ACTUAR ANTE EL MENOR EN EL DEVELAMIENTO
DE UNA SITUACION DE ABUSO SEXUAL?

QUÉ HACER QUÉ NO HACER

 

  • Antes de cualquier intervención solicite asesoramiento profesional.
  • Confirmada la sospecha de abuso, entrevistar al menor.
  • El develamiento debe realizarse en un lugar tranquilo.
  • Asegurarse que quien entreviste al menor sea una persona  de confianza del menor.
  • Sentarse al lado del niño, no frente a él.
  •  Escuchar el relato atentamente.
  • Controlar la conmoción, de ello depende que el alumno pueda contar lo sucedido.
  • Creer lo que el menor dice, raramente mienten sobre el abuso sexual.
  • No trasmitir reacciones de angustia o desaprobación.
  • Tener presente que el niño está contando algo que ha perturbado su existencia.
  • Realizar preguntas y mantener una conversación en el lenguaje más comprensible para el alumno.
  • Si algún término no se entiende, pedir al menor que trate de explicarlo.
  • Hacerle saber que él no es culpable de lo que le ha pasado.
  • Hacerle saber que puede confiar que lo protegerán y ayudarán

 

  • Exponer al menor por una mera sospecha de abuso
  • Descalificar o criticar lo que el menor dice
  • Presionar si no responde a las preguntas
  • Sugerir las respuestas
  • Realizar un interrogatorio policial
  • Trasmitir reacciones de angustia o desaprobación ante el relato
  • Dejar traslucir que nos impresionamos por lo sucedido.
  • Desaprobar su conducta o la de sus padres
  • Atemorizar o estigmatizar  al menor por lo sucedido
  • Interrumpir al menor por que no nos gusta el lenguaje que usa para expresar lo sucedido
  • Presionar o forzar para que el menor se quite las ropas o muestre las partes lesionadas, si lo hubiere, esa es tarea de los peritos
  • Dejar al niño solo o en compañía de un extraño
  • Ventilar al resto de la comunidad lo sucedido.
  • No realizar la denuncia legal.

 

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LOS RECURSOS LEGALES

A partir del momento en que un tercero no involucrado en el abuso se entera qué esta sucediendo mucho puede pasar.
Es por eso que deberíamos estar informados no solo de los indicadores, características de la víctima y el ofensor, modos de prevención, sino también de cuales son los pasos a seguir, las instancias a las cuales se puede recurrir, a quienes consultar para iniciar el movimiento de apertura de estos episodios secretos.

Ante la posibilidad de hacer intervenir a la justicia aparecen reacciones encontradas. Cuando el problema se plantea en un plano abstracto la mayor parte de la gente no duda en opinar en que hay que hacer la denuncia, que la intervención legal o policial es la forma más rápida de solucionar todo. Ahora cuando es un problema concreto que afecta a la familia, maestra o profesional, la decisión de informar aparece como más difícil de concretar. Surgen dudas, la incapacidad de certificar los hechos y los temores a destruir una familia, a involucrarse en un problema de familia, a equivocarse.

La utilidad de la intervención de la justicia reside en la posibilidad de quebrar la situación de secreto y ocultamiento en que ocurren los abusos sexuales de los niños. Obliga a la sociedad a tomar medidas que garanticen la seguridad de los ciudadanos más vulnerables.

Brinda, además, tranquilidad a los profesionales que deben implementar otras técnicas de intervención (en el caso de las terapias) ya que cuentan con la colaboración de los juzgados en los casos de abandono de los tratamientos o transgresiones a las medidas de protección.

Para el niño victimizado la intervención legal, cuando se realiza adecuadamente, ofrece una posibilidad de reparación por lo sufrido. IR ARRIBA

SOBRE LA DENUNCIA

Toda persona que presenciare o por cualquier medio tuviere noticias de maltrato físico o abuso sexual de un menor o incapaz, si los hechos configurasen un delito, está autorizado para denunciarlo ante el Juez, funcionarios del Ministerio Público o a la policía. También lo puede hacer ante el asesor de menores quien tiene que informarlo ante la Justicia Penal si se trata de un delito perjuicio de otras acciones que pueda adoptar para proteger al menor, o sea, que posee la competencia para entablar acciones y recursos con el objeto de ampararlo.

La denuncia puede ser por escrito o verbal, personalmente o por representante legal, contener relación de los hechos, lugar, tiempo, modo, participantes, damnificados, testigos. En suma la mayor cantidad de datos que pueda aportar con respecto al hecho.

¿Quiénes están obligados a hacer la denuncia?
Estan obligados a denunciar:

  • Los funcionarios o empleados públicos que conozcan los hechos en su función.
  • Los médicos, parteras, farmacéuticos y demás personas que ejerzan cualquier rama del arte de curar en cuanto a los delitos contra la vida y la integridad física que conozcan al prestar los auxilios de la profesión, salvo que los hechos se amparen del secreto profesional. O sea que quedan exceptuados si hubieran tomado conocimiento del delito por revelaciones que les hubiesen sido hechas bajo el secreto profesional.
  •  

    La ley establece sanciones para quienes teniendo noticias, por su oficio, empleo o profesión de un secreto, cuya divulgación pueda causar daño lo revelasen sin justa causa.

Ahora bien el médico u otro profesional de la salud tienen la obligación de denunciar el hecho en el cual hubiera prestado los socorros de su profesión. Pero al mismo tiempo no están obligados si hubieran tomado conocimiento del delito por revelaciones hechas bajo secreto profesional. Al profesional que denuncia hechos constitutivos de un delito contra un menor no se le puede acusar de haber violado el secreto profesional por que obra en virtud de una justa causa, es decir ejerció el deber. La justa causa implica un estado de necesidad que legitima la revelación para evitar un mal mayor.

En cuanto a la prohibición de denunciar "Nadie podrá denunciar a su cónyuge, ascendiente, descendiente o hermano, a menos que el delito aparezca ejecutado en perjuicio del denunciante o de un pariente suyo de grado igual o más próximo que el que lo liga con el denunciado" (Art.178 Código Procesal Penal)

Las acciones que corresponden a hechos penados en el Código Penal pueden ejercerse:

De oficio: Son las acciones llevadas por instancia del fiscal. Delitos contra el estado o en casos de homicidio por ejemplo.

De acción privada: se ejercitan en todo el proceso por la acción del querellante: calumnias e injurias, incumplimiento en los deberes de asistencia familiar.

Acciones dependientes de instancia privada: aquellas que se inician por denuncia privada. El Art.72 del C.P (ley 25087) establece que "son acciones dependientes de instancia privada las que nacen de los siguientes delitos":

  • "Art.119-120-130 cuando no resultare la muerte de la persona
  • Lesiones leves
  • Impedimento de contacto de los hijos menores con sus padres con convivientes

    No se procederá a formar causa sino por acusación o denuncia del agraviado, de su tutor, guardador o representante legal.

    Sin embargo se procederá de oficio cuando el delito fuere cometido contra un menor que no tenga padre, tutor o guardador. Cuando existen intereses gravemente contrapuestos entre algunos de éstos (el caso en que el abuso fuera cometido por el padre), el fiscal podrá actuar de oficio cuando así resultare más conveniente para el interes superior del niño.

    El Art.l32 hace referencia a que en los delitos del Art.119 (1º-2º y 3º párrafo) art.120 (párrafo 1º) y Art.130 la víctima podrá instar el ejercicio de la acción penal pública con el asesoramiento o representación de instituciones oficiales o privadas sin fines de lucro de protección o ayuda a las víctimas.IR ARRIBA

    LAS LEYES
    Partimos por ver que elementos se tienen en cuenta para considerar un delito no solo para saber cuando estamos ante un hecho que si lo es, sino también porque son los elementos que considera el Juez al momento de evaluar una situación siendo la pena la consecuencia última. Ante dudas que se le presentan al considerar todas las pruebas nos encontramos muchas veces ante penas menores a las pedidas por las partes o ante la libertad del imputado.
    Un delito reúne los siguientes elementos:
  • Acto o conducta. Ya sea por acción u omisión.
  • Que este tipificada por la ley
  • Acto que lesione el derecho de una persona
  • Culpabilidad del actor
  • En el Código Penal las conductas que conforman un abuso sexual estaban descriptas y penalizadas bajo el título de Delitos contra la honestidad: Violación, Estupro, Corrupción, Abuso deshonesto.

    A partir de la reforma del Código Penal los delitos se agrupan bajo el título de Delitos contra la integridad sexual:

    • Abuso sexual simple
    • Abuso sexual gravemente ultrajante
    • Violación
    • Corrupción de menores
    • Producir o publicar imágenes pornográficas u organizar espectáculos
    • Exhibiciones obscenas
    • Sustraer o retener personas para menoscabar su integridad sexual
    • Cooperación en la perpetración de los delitos

     

    La ley 25087 incorpora, con un criterio mucho más amplio, el concepto de abuso sexual y el delito es contra la integridad sexual ya que es la totalidad de la persona y sus derechos sexuales y no tan solo sus órganos genitales los que poseen un carácter simbólico de honestidad.
    Todos tienen derecho a la integridad de la persona y a sus derechos, a no tener que cederlos, a que nadie se los arrebate por el uso de la fuerza, la violencia o la presión.
    El acceso carnal no es el centro del delito. El agravio no comienza con el acceso carnal, sino que son muchas las acciones previas que están agrupadas de tal manera que el centro sea la integridad de la persona y del derecho que cada uno tiene como tal. El acceso carnal es una agravante de tales acciones previas.
    El abuso sexual no está definido como acto sino como considerado en sus formas de cometerlo mediante distintas circunstancias referida a:

  • Uno u otro sexo tanto para la víctima como para el victimario
  • Edad menor de trece
  • Por medio de violencia, amenaza, abuso coercitivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad o de poder
  • Aprovechar que la víctima no haya podido consentir libremente la acción
  • Sometimiento sexual: es el abuso que por duración o circunstancias configuró la existencia de sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima. Ultrajante en tanto que se violenta la dignidad en el ejercicio de decidir libremente el acto sexual, la forma o el modo.
  • Agravantes del abuso sexual:
    Acceso carnal por cualquier vía
    Grave daño para la salud física o mental
    Ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto, encargado de educación o guarda
    El autor tuviere conocimiento de ser portador de una enfermedad de transmisión sexual grave, y hubiere existido peligro de contagio
    Cometido por dos o más personas o con uso de arma
    Personal policial o de seguridad, en ocasión de sus funciones
    Convivencia preexistente con el menor
  • Víctima menor de dieciséis años aprovechando mayoría de edad del autor y la relación de preeminencia u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado.IR ARRIBA

¿CÓMO  PREVENIR?

Históricamente el abuso sexual infantil (A.S.I)  ha sido  una problemática  que se ha ocultado, que ha tenido poco  reconocimiento dentro de la sociedad y por ende menos atención. Con el movimiento que produjo el establecimiento de  los derechos  de la mujer, el  A.S.I.  se convirtió en un tema de interés público. Comienza a tomar forma como fenómeno de estudio en la década  del 50’ desprendido de las investigaciones  acerca del maltrato infantil. Recién veinte años mas tarde, aparecen las primeras publicaciones científicas  acerca del Abuso Sexual.

En la actualidad las estadísticas nos muestran que la incidencia de casos de  abuso ha  aumentado y nos  animamos a decir que  el  no realizar las intervenciones adecuadas, favorece  las condiciones para que el fenómeno no cese.

Las diferentes investigaciones, dan cuenta de las consecuencias  nocivas que conlleva  el abuso sexual infantil,  tanto para  víctima,  como  para su entorno  familiar  y la comunidad en general. Por tal motivo surge la necesidad  de  agotar los recursos en materia de prevención para que el abuso no llegue a materializarse.

Prevenir el abuso sexual infantil es una labor compleja, que atañe no sólo a los profesionales, sino que ha de desarrollarse involucrando a los distintos agentes sociales de la comunidad. En la educación  de los niños, hay una infinidad de cosas que se  dan por sabidas, como si “el sentido común” fuera garante de su conocimiento. Sin embargo ésta presunción no es cierta. Los padres a menudo ignoran el modo en el que han de enfrentarse al cuidado de sus hijos, a sus necesidades. De esta forma,  esta crianza se suele convertir en un aprendizaje mutuo a base de ensayos y errores.

Estos  padres, inmaduros o inexpertos que no poseen las cualidades necesarias para acompañar a sus hijos en la afirmación de su autonomía en las etapas  de  desarrollo significativas, pueden aumentar  los factores de riesgo de  abuso.

Resulta necesario comprender que el descuido de un infante   por  parte de  la persona que lo atiende, origina formas de conducta que empeoran la   capacidad de respuesta  social del niño y por tanto aumentan su vulnerabilidad ante el peligro del abuso.

Dentro de los  modelos explicativos del A.S.I, el modelo  ecológico considera  que el abuso y el descuido  son resultado tanto de la presencia de factores de riesgo  como de la ausencia de mecanismos protectores. Así mecanismos protectores, (como por ej: una red social adecuada) son necesarios  para afrontar de manera eficaz las situaciones que pueden desencadenar las distintas formas de abuso.

El abuso y el maltrato configuran por tanto una problemática afín, ya sea por la agresión o por el descuido o desprotección que suponen.

La primera exigencia que nos plantea la prevención del A.S.I es de reconocer las situaciones de riesgo  que rodean al niño, ya que por esta  misma condición de niño está expuesto a diferentes situaciones de maltrato las cuales le resulta difícil discernir, pues está creciendo. Muchas veces crece en un ámbito de sometimiento, en los recónditos secretos familiares, dejando un estigma que con seguridad, determinará su futuro. La situación de indefensión, de condición de respeto hacia los adultos, de inmadurez para  encarar una situación de avasallamiento los expone a ciertos riegos que difícilmente puedan afrontar sin la ayuda de los padres, tutores, docentes u otros.

Resulta indispensable entender que el mundo de los niños  está en constante creación. El descubrimiento de  habilidades, destrezas, el encuentro de nuevas relaciones etc. lo somete  a una  cambiante realidad  que demanda decisiones  nuevas. Poco lugar queda para un listado de permisos y prohibiciones   con respecto al A.S.I si no han recibido información adecuada  acerca del tema.

Nociones como vida,  derechos, sexualidad, sometimiento, abuso, prevención, adquieren concreción en relación con el mundo y la conducta de los adultos. Esto valoriza  el ejemplo de los adultos como aspecto central de la prevención. Difícilmente un niño pueda  saber que le está ocurriendo cuando otra persona quiera someterlo a cualquier tipo de abuso  si no   ha reflexionado  con un adulto responsable el significado de ser respetado y respetar, de ser humillado  y humillar, de ser tenido como objeto de maltrato o sometimiento,  ser engañado, ser amenazado, conocer sus sentimientos negativos o positivos, etc. Resulta difícil además que tenga  una  conducta de declaración  ante lo que le pudo ocurrir, si las respuestas de los adultos están teñidas de incredulidad, duda o rechazo, por el claro temor de los mismos en el tema del A.S.I,  como de  las consecuencias  del mismo.

Cuando se emprende cualquier tipo de labor de prevención en este ámbito, es necesario mantener un enfoque positivo. No es posible reducir la incidencia del maltrato infantil ni paliar sus efectos en el niño, si no fomentamos unas pautas de trato adecuadas. La idea es proporcionar unas pautas positivas de relación, generalizables a otros ámbitos de la vida personal, profesional y social.

Los pilares del “buen trato” a los niños  podrían ser los que a continuación se reseñan. Todos ellos deberían respetarse en cualquier tipo de “buen trato”:

  • Reconocimiento del niño como persona y sus derechos.
  • Respeto al desarrollo evolutivo del niño.
  • Empatía.
  • Comunicación efectiva.
  • Vinculación afectiva e interacción.
  • Resolución positiva y no violenta de conflictos.

Dentro del buen trato, y en lo concerniente al abuso sexual infantil, hay un factor al que se ha de dar prioridad: la construcción de vínculos afectivos entre el adulto y el niño. Los padres han de diferenciar la interacción con el niño de la vinculación con él.

Cuando un adulto interactúa con el niño está compartiendo su tiempo y proporcionándole una serie de aprendizajes, pero cuando se vincula a él pasa a ser un referente afectivo, una presencia individual e insustituible: lo que haga o deje de hacer en adelante condicionará el desarrollo del menor. Se constituye en espejo, en el cual el niño se mira y va configurando su propia imagen, su propia identidad.

Es cierto que el  abuso de menores  es un tema  con una fuerte connotación emocional y por tal razón, la capacitación del educador  o multiplicador debe prepararlo para responder en la convivencia cotidiana con niños, sin condicionar la prevención  exclusivamente a charlas o momentos específicos. La posibilidad de  crear  mecanismos de afrontamiento  o defensa ante el riesgo, prevenir situaciones de riesgo, o realizar intervenciones una vez instalado el abuso,  convocan  a la solidaridad  y el afecto con las víctimas o potenciales víctimas. Estos deben ser los vehículos y objetivos  centrales en nuestra acción con niños.

La acción preventiva no debe ser  un obstáculo para el desarrollo sexual  del niño, porque esta no reconocería  el valor de la sexualidad en la formación de la identidad de cada uno  y del logro de una relación plena. Tampoco debe producir barreras  en sus posibilidades de  obtener satisfacción en la relación consigo mismo y con sus semejantes.

Al hablar de prevención hacemos referencia al hecho de prever, de actuar antes de, de preceder, imposibilitar  accionando, anticiparse, informar y comunicar.
Cuando se habla de prevención, es importante diferenciar los  distintos  niveles a los que se  hace  referencia: 

  1. Prevención primaria.
Es toda intervención con población general (padres, niños en situación de riesgo o no, profesionales, etc.) que tiene como fin incrementar sus conocimientos y proporcionarles pautas de relación positivas y de autodefensa.Se trabaja cuando el abuso todavía no ha ocurrido, favoreciéndose su detección. Es la labor de prevención más eficaz puesto que -de tener éxito- reduciría la incidencia de los casos de abuso sexual infantil. Es necesaria para evitar o saber como accionar ante el riesgo de un hecho abusivo, tanto propio como de algún allegado.La prevención primaria es permanente, se destaca por ser un proceso de comunicación ininterrumpido, dialéctico, destinado a captar  los resortes culturales y trabajar multiplicando con resonancia  y verdadera efectividad. El trabajo en este nivel de prevención debe estar ligado a la  planificación con estrategias, captando necesidades  y generando conductas de cambio.  
  1. Prevención secundaria.
Se desarrolla en poblaciones donde los hechos ya han ocurrido o están  ocurriendo. Esta acción preventiva brinda información acerca de los pasos que hay que seguir en cuanto a lo legal, lo médico y lo terapéutico con el fin de terminar con esta situación y evitar que vuelva a repetirse en un futuro. La detección de la situación abusiva puede ser temprana o tardía, de acuerdo a esto será determinando el tipo de tratamiento.Las  estrategias de intervención consisten en la aplicación de  terapias tanto  individuales como familiares y la intensidad del tratamiento variará en cada caso.

Resulta   preciso  considerar los aspectos actitudinales tanto de las autoridades, como de los profesionales y los  familiares de la víctima al enfrentar la situación que  desencadena   la toma de  conocimiento del abuso.Crear un clima adecuado en este momento tan delicado para la víctima, determinará  su disposición a  relatar lo sucedido. De no percibir la contención o contar con el apoyo necesario para afrontar su conflicto podría llegar a  retractarse, por lo desfavorable del hecho. Una escucha atenta del relato y un ambiente contenedor son entonces esenciales para evitar la revictimización.En este nivel de prevención las acciones son tendientes a estimular que se complete el tratamiento.

  1. Prevención terciaria:
Una vez que la terapia está establecida, y la víctima a evolucionado favorablemente, es necesaria la reinserción de la víctima y su familia en el medio social. Las acciones de esta prevención terciaria están orientadas a concienciar para  que  alrededor de la víctima se formen  lazos de confianza  y de cuidado en donde predomine un diálogo y una escucha con respeto. A través de la terapéutica se intenta, sobre todo, fortalecer principalmente lazos familiares y sociales.Las acciones que se realizan en este nivel, son tendientes a la rehabilitación y reintegración del afectado al medio social, casa, barrio, escuela, clubes, etc.Las instituciones en las que se desarrolla la prevención terciaria son formales y funcionan como salas abiertas de semi-interacción (Ej: hogares sustitutos, institutos, etc.).

A modo de  reflexión, resulta  necesario considerar que: 

  “La prevención nunca se debe convertir en una palabra mas que se utiliza  cuando la sociedad desea sentir que ha hecho lo que se espera de ella. Por eso debemos enterarnos de las experiencias de los niños expuestos a dichos riesgos y dejar  que sean oídas sus voces. Solamente entonces podremos comprender como un niño expuesto a abusos sexuales percibe el mundo que lo rodea. Al hacerlo así, podremos unir  estos conocimientos científicos para crear una base firme de acción. Teniendo en cuenta ambos aspectos  podremos escuchar y aprender de muchas  diferentes  experiencias, haciendo que este conocimiento de nuevas y hasta ahora  desconocidas fuentes se conviertan en parte de la sabiduría popular.”

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